La era de las múltiples identidades

Maravilla de cambio paradigmático, que rompe con todo, estamos viviendo. Entrenar nuestra neuroplasticidad se vuelve una habilidad muy importante en estos contextos tan cambiantes.

Las redes sociales, aplicaciones donde se puede poner un perfil, páginas web, blogs, tecnología que personalice y personifique mensajes, son un combo de posibilidades para elegir una identidad distinta en cada uno de ellos a gusto del consumidor.

¿Cómo saber que la persona que te escribe es quien te escribe? ¿Cómo comprobar que el que dice que te llama del banco, es del banco? ¿O la Institución que te ofrece servicios exista realmente y que José el que te envió un WhatsApp para conocer tu interés en el programa, es realmente José?

Hay páginas verificadas, hay maneras de monitorear algunos casos, pero otros tantos, miles, no.

Y ese es el cambio paradigmático al que me refería al inicio. La persona que te contacta puede no ser la identidad que esperas y al mismo tiempo una persona puede elegir varias identidades con distintos propósitos al mismo tiempo, al estilo la película “Fragmentado”, o sin trastorno de identidad, simplemente apoyándose en los beneficios del mundo digital y haciendo un uso de los mismos, sin el objetivo de afectar a nadie.

Como una forma de ocupar el espacio no utilizado de nuestra mente, para otras tareas que, bajo la identidad principal o habitual, no las queremos o podemos desempeñar. Muy interesante.

Es que la identidad principal se sustenta en valores, en creencias, en un relato histórico sobre nosotros mismos, sobre nuestros sueños y metas esperadas. Todo lo que no encaje con ese camino, nos cuesta trabajo. Y esto es lo que vemos desde el Coaching como las dificultades para cambiar, para la transformación. Está todo tan cimentado, que poner a prueba algo de esa estructura, parece que se cae la casa completa.

Ahora, piensen en las veces que les han pedido jugar otro rol, como en una actuación en un ejercicio de roll playing ¿Si fue más fácil hacerlo porque no lo hacían desde su identidad principal? Por lo que he visto en la práctica de ejercicios de este tipo, tenemos esa capacidad de encarnar otras identidades con una excelente carga energética y desempeño.

Al mismo tiempo y en paralelo, están surgiendo en este momento corrientes, a favor de la vuelta a lo presencial, el cara a cara, el contacto.

Por otro lado y como parte de este análisis, si es Pedro o José parece que daría lo mismo, el punto es que “lo que me ofrezca sea real”. Es así que la “identidad virtual” se vuelve un vehículo para hacer ofertas, crear vínculos, hacer pedidos, capacitar, de un humano master creador o de un humano y sus diferentes identidades. Se va a volver un diamante el que certifique su unicidad de principio a fin, su congruencia y coherencia en su hacer, que ponga la cara, de fe de su existencia y garantice su trabajo con trabajo real.

Es la confianza en el qué, no en el quién, el estándar de este paradigma, es la era de las múltiples identidades al servicio del mundo.

Vilma Barreras

Consultora en Estrategia, Comunicación e Imagen Pública.

Coach Ejecutivo y Político de Alta Dirección.

coach@vilmabarreras.com

www.vilmabarreras.com

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